Propuesta 2
En el weblog seguramente encontraron un fragmento de la película Construcción de una ciudad, dirigida por Néstor Frenkel, un artículo periodístico referido a la construcción de la represa Tres Gargantas (China), y una nota de un diario de Río Negro (Argentina) sobre pobladores mapuches que fueron trasladados de sus tierras durante la construcción de la represa de Picún Leufú.
Vuelvan sobre la información que ofrecen esas fuentes y sobre lo que las personas expresan allí para agregar al cuadro anterior nuevos fundamentos y argumentos a favor y en contra de la relocalización.
Para contextualizar la película consulten también la información del mapa sobre la construcción de la represa de Salto Grande, que dio lugar a la relocalización de Federación.
Fuente: Ministerio de Educación, “Desarrollo sustentable. Un análisis hidrográfico: el río Uruguay” [en línea], Colección para seguir aprendiendo. Material para alumnos. Ciencias Sociales EGB3. Geografía, Ministerio de Educación-Educ.ar, http://www.educ.ar/educar/site/educar/kbee:/educar/content/portal-content/taxonomia-recursos/recurso/4973dca8-552f-4505-8fb0-2984e9cad9c5.recurso/3f6c4f86-5f59-4077-85fa-84982d29d052/soc-egb3-21.pdf
La otra muralla china
Rebeldes e indómitas, las aguas del Yangtsé (río Largo) se han enfrentado desde tiempos inmemoriales a los colonizadores que se asientan en sus márgenes y, con sus crecidas, han arrancado millones de vidas, casas y cultivos. Sólo en el siglo XIX, más de 300 mil personas murieron por las inundaciones del Yangtsé. El pasado siglo también perdieron la vida decenas de miles y las últimas crecidas catastróficas, ocurridas en 1998, causaron 4 mil muertos, forzaron la evacuación de casi 2 millones de habitantes, y arrastraron millones de hectáreas de tierra de cultivo. La represa Tres Gargantas (Qutang, Wu y Xiling) es un monstruo gris que se extiende de una orilla a otra del río: 2.309 metros. Los dirigentes chinos aseguran que con esta barrera de 185 metros de altura, que llega a tener en algunos sectores de su base 181 metros de espesor, ha puesto fin a la bravura del río. Los ecologistas, mientras tanto, sostienen que el ambicioso proyecto ha convertido al curso medio y alto del río en un sarcófago que la furia contenida de las aguas se encargará de llenar de cierno y lodo hasta hacerlo reventar para vengarse.
Energía eléctrica, navegación de ultramar y fin de las inundaciones
Evitar las inundaciones, producir electricidad suficiente para hacer frente al reto del desarrollo del país en el siglo XXI y facilitar el acceso al corazón de China de buques transoceánicos fueron las razones que adujo en 1992 el primer ministro Li Peng para conseguir el voto afirmativo de la Asamblea Popular Nacional, que dio luz verde al proyecto. La central hidroeléctrica generará tanta electricidad como 15 centrales nucleares juntas, o sea el 10% del consumo actual de todo el país, y un 40% más que la brasileña Itaipú, hasta entonces la mayor del mundo. Cuando sus 26 turbinas entren en funcionamiento producirá anualmente 84.680 millones de kilovatios/hora de energía eléctrica.
Ciudades inundadas y la belleza paisajística que se pierde
Para desgracia de muchos, una parte de esta singular belleza desapareció cuando en junio de 2003 se cortó definitivamente el curso natural del río, y las aguas del mayor embalse del mundo, con una extensión de 632 kilómetros cuadrados, subieron hasta alcanzar los 135 metros sobre el nivel de mar. Bajo las aguas del embalse duermen ya ciudades, pueblos y aldeas. Fábricas, hospitales y edificios de viviendas fueron dinamitados en los primeros meses de 2002, para que su entramado no se llenara de cieno y fuera una amenaza futura. Encaramados en las colinas y laderas de las montañas se han levantado los nuevos pueblos que sustituyen a los sumergidos. La represa ha expulsado ya de sus casas a más de 600 mil personas; otras tantas preparan sus objetos hogareños para cuando les toque emigrar. Para los campesinos de mayor edad implica perder sus tierras y su modo de vida a cambio de un futuro incierto. Algunos se han resistido y se pasaron días escondidos en los montes para no firmar sus desahucios. Les sirvió de poco. La suerte estaba echada y el gobierno se ha mostrado implacable. Llegó a tolerar manifestaciones violentas como las desatadas en mayo de 2002 en Yaowan (un pueblo sumergido), pero no cedió un ápice a sus demandas.
La nueva muralla china, símbolo del mayor crecimiento económico del mundo
Alrededor de 200 mil personas han trabajado sin descanso en la construcción de los nuevos emplazamientos de las más de 1.500 poblaciones nuevas, desde ciudades hasta aldeas, que reemplazan a las 21 comarcas que comenzaron a dormir bajo las aguas del embalse. Máquinas, herramientas y equipamiento avanzados, que incluye la mayor grúa del mundo, con la misma altura que las cataratas africanas Victoria, se han puesto al servicio de la represa, cuyo ingeniero jefe de construcción, Ding Qihua, declara con orgullo que es obra exclusiva de ingenieros chinos, 600 en total. En el megaproyecto, en el momento álgido de la construcción (entre 1998 y principios de 2003), trabajaban 30 mil obreros calificados, pero con dos tercios terminados de la obra su número se ha reducido a la mitad, cuenta Ding. Ya está en funcionamiento la esclusa, compuesta por 5 escalones, que permitirá el paso de buques de hasta 10.000 toneladas, permitiendo el paso de barcos transoceánicos que salgan de cualquier gran puerto del mundo y penetren hasta el mismo corazón de China. Tres Gargantas cuenta también con un ascensor de barcos de hasta 3.000 toneladas de peso, el que facilitará la circulación de las naves de pasajeros cuando esté acabado en 2009.
Corrupción a la china
El inicio de la construcción estuvo jalonado de denuncias de corrupción sobre la utilización de un hormigón adulterado para rebajar el precio y llenar los bolsillos de los funcionarios intermedios. Aunque en los últimos tiempos las críticas al mastodóntico proyecto se han reducido considerablemente -dos generadores de las Tres Gargantas producen electricidad desde julio de 2003, un mes antes de lo previsto, y para fines de este año estarán generando seis-, la represa suscitó desde el primer momento el grito unánime y airado de los ecologistas de dentro y fuera del país. Según ellos, una serie de pequeñas represas habría sido menos dañina con el medio ambiente, habría producido más electricidad, se habría construido con más facilidad y entrañaría menos peligros.
No todo se perdió
Un ejército de expertos ha rastreado la zona y recuperado decenas de miles de objetos de gran valor artístico y cultural. Un enorme templo de 1.700 años de antigüedad dedicado a Zhang Fei, un héroe de la época de los Tres Reinos (230 al 265 después de Cristo), fue trasladado piedra a piedra 32 kilómetros río arriba desde su asentamiento original en Chongqing para salvarlo de las aguas. Pero pese a la controversia que suscita la represa de las Tres Gargantas, la mayor del mundo, es desde el mes de junio pasado una realidad.
Fuente: Georgina Higueras, “La otra muralla china”, El País (España), 26 de octubre de 2003 (adaptación).
El pueblo que vive con el recuerdo de lo que quedó debajo del agua Pilquiniyeu del Limay construye nuevos sueños
PILQUINIYEU DEL LIMAY (enviado especial).- No fue poca cosa levantarse una mañana, mirar por la ventana y descubrir que el arroyo, el verde, los frutales y el río cercano no estaban más. De pronto el entorno eran la tierra gris, el agua escasa y unos pocos arbolitos recién plantados y de futuro incierto. Diez años pasaron desde que los pobladores de Pilquiniyeu del Limay inauguraron con aquella sensación un episodio ingrato todavía sin saldar. Saben que hay una multitud de cosas que no recuperarán más. No sólo la bondad de la tierra donde estuvieron asentados durante un siglo, sino también la organización comunitaria, que (nadie sabe bien por qué) se marchitó en buena medida con los años posteriores a la relocalización.
El pueblo reúne hoy a unas 200 personas, la mayoría desperdigados en el entorno rural. Los separan unos 110 kilómetros de Comallo y 10 kilómetros de lo que alguna vez era el bravo Limay y hoy es un ancho lago artificial. La mudanza no fue voluntaria y se concretó a finales del 91, luego de que Hidronor construyera las nuevas casas para cada familia, además de la escuela, la capilla y el centro comunitario.
La nostalgia tiene sus picos cuando -por ejemplo- el lago baja de nivel y deja ver costa adentro la cúpula de la antigua capilla sumergida. Allí quedaron los recuerdos perdidos, un cementerio y el fruto del trabajo de varias generaciones. Ocurre que los abuelos de los actuales pobladores no supieron que estaban echando raíces donde serían un estorbo para el "progreso". La represa de Piedra del Aguila inundó toda la zona y debieron irse. "Aquello fue muy difícil, pero también movilizó mucho al pueblo, todo se decidía por votación y las asambleas duraban siete u ocho horas" recuerdan hoy los vecinos, mapuches casi todos.
Aunque no hay lonkos ni werkenes designados, doña Clara Millaqueo es la voz más respetada y asume el liderazgo. "Los primeros años nos hicimos a los ponchazos y de entrada nos dimos cuenta que nada iba a ser igual -confiesa-. Aquí nos falta el agua y a todos nos gustaba hacer quinta, tener frutales, pero no se puede".
Extrañan el paisaje
Doña Clara pasa a explicar: "allí teníamos un valle verde, con canales, sobraba el agua y la tierra era buena". Lina Huecho también lamenta haber perdido el río "donde se pescaban truchas y percas". El traslado había sido planificado en detalle por un equipo de especialistas donde no faltaron sociólogos, antropólogos e ingenieros. Con talleres participativos y mucho dinero. Pero los mapuches no terminaron de entender muchas cosas hasta que la realidad fue irreversible. Patricio Arce era muy joven durante la relocalización y hoy es uno de los agentes sanitarios del paraje. Para él, la vida en el asentamiento anterior "era distinta, y la unión que había en esa época no se recuperó". Tampoco volvieron a repetirse ciertos ritos de las fiestas comunitarias, que eran un sello distintivo de Pilquiniyeu. Hoy los vecinos coinciden en que lo único que se ganó con el traslado fue "la infraestructura". Las sólidas casas que dejó Hidronor, la red de agua, la receptora de canal 7, que es la envidia de los parajes vecinos, aunque todo sea en vano si falta el agua.
Un clásico de la Patagonia
El pueblo que fue desplazado por una represa hidroeléctrica tiene luz en cuenta gotas y con un costoso y complicado sistema de generación a gas oil. El dato repite lo que ocurre en muchas aldeas vecinas a los gasoductos y que -a esta altura, más que una paradoja ya es un clásico en la Patagonia de las contradicciones. La red eléctrica sólo toma vida de 19 a 24. Todos los días en época escolar y día por medio cuando están de vacaciones. Por ese servicio y el del agua, cada familia paga 15 pesos mensuales. Un consuelo para aquellas grandes localidades -cómo Bariloche- que se quejan de pagar la luz más cara del país.
Un proyecto con mil vaivenes
Recortes de fondos, cambios de planes sobre la marcha, demoras en la construcción de viviendas y anuncios frustrados en cantidad fueron parte del desgastante proceso de relocalización, que se inició en 1987 y terminó cinco años después. Aún así, las obras se siguieron completando y recién en 1993 el gobernador Horacio Massaccesi fue hasta Pilquiniyeu del Limay para las inauguraciones de rigor.
Con el aporte multidisciplinario de numerosos especialistas, los pobladores participaron de talleres de "promoción del autodesarrollo", pero entre las opciones -como es obvio- no estaba la de quedarse junto al río. Palabras como "ventaja", "conveniencia", "rédito" y "progreso" sonaban extrañas a los oídos de los mapuches. Ellos ven hoy que el agua no les alcanza para "hacer verdura" y que el río ya no es tal y les quedó a más de 10 kilómetros. El trauma del desplazamiento dejó sus huellas en la memoria colectiva de los pobladores, que hablan poco con sus hijos del traslado forzoso y casi no conservan documentos de aquel proyecto, presentado como "modelo" y "único en Latinoamérica". Ni siquiera pudieron ver las películas y documentales que registraron el traslado.
Fuente: Daniel Marzal, “El pueblo que vive con el recuerdo de lo que quedó debajo del agua”, Diario Rio Negro, 25 de noviembre de 2001 (adaptación).







